lunes, 27 de marzo de 2017

Santa Teresa de Ávila, conversión y cuaresma


La Cuaresma, tiempo de cambio profundo nos prepara para la celebración del Misterio Pascual, esa preparación previa es oportunidad para avanzar en el camino espiritual, ese avance implica una decisión de cambios, cambio de mentalidad, de dirección, sentimientos.

Sta Teresa de Jesús recibió una gracia muy especial durante este tiempo litúrgico, como ella, estamos invitados a abrir el corazón con disponibilidad y docilidad para que el Dios de la misericordia ablande nuestros corazones y los renueve completamente.

En la cuaresma del año 1554, contando ella 39 años y 19 como religiosa llora ante un Cristo llagado pidiéndole fuerzas para no ofenderle. Desde este momento su oración

Reunión de Consejo, Provincia “San Juan de la Cruz” (Marzo 2017)



Los días 24, 25 y 26 de Marzo el consejo provincial de las CM de Argentina, tuvieron una reunión para seguir proyectando y organizando el año vigente.

La presencia de las CM en Argentina se concreta en 8 comunidades que tratan de responder a las necesidades de cada lugar, 3 comunidades de misión (en San Juan, Jujuy y Misiones), 3 colegios con los tres niveles: inicial, primario y secundario (en Wilde, Arrecifes-Bs As- y Río IV-Córdoba) y 2 casas de acogida (en Bs As y Córdoba)

Las hermanas, mirando la realidad de la provincia han organizado el año, programado actividades

sábado, 25 de marzo de 2017

Comentario al Evangelio del IV Domingo de Cuaresma 2017


Queridos hermanos:

Un ciego que ve y unos supuestos ojos del pueblo que están ciegos, y sobre todo, una pedagogía de Jesús, que nos hace valer por nosotros mismos, para buscar la dignidad de todo hombre. Ya en la primera lectura del libro de Samuel, cuando quiere elegir al futuro Rey, se fija en el hijo mayor, pero el Señor le dijo a Samuel: “No mires las apariencias ni su gran estatura, pues yo lo he descartado. La mirada de Dios no es como la mirada del hombre, pues el hombre mira las apariencias, pero el Señor mira el corazón”. El escogido es el hijo menor.

En el texto de hoy, hay un hombre que es ciego de nacimiento y en frente, hay unos hombres que se precian de ser los guías del pueblo. Este hombre depende totalmente de los demás, religiosamente la ceguera, proviene del pecado de sus padres. Jesús lo untó de barro y le pidió que fuera el sólo a la piscina de Siloé y se lavara los ojos, aquel hombre al que consideraban incapaz, de hacer algo sin ayuda: fue, se lavó y vio, el Maestro desaparece del escenario. Abrir los ojos, recuperar lo que es la libertad personal, lo tiene que hacer uno por sí mismo. Encima era sábado, el sistema se tambalea,

lunes, 20 de marzo de 2017

Pascua de F. Palau. Sus últimas palabras fueron "¡Dios mío!. ¡Me has cambiado la suerte! "

            APASIONADO POR LA IGLESIA (Esther Díaz S., Carmelita Misionera)

Hijo de Aitona, nació el 29 de diciembre de 1811, en el seno de una numerosa familia. Fue bautizado el mismo día. Vive convencido de que Dios ha escrito con su propio dedo, en las tablas de su corazón, el mandamiento del amor. Estudió en el seminario de Lleida durante los cursos 1828 a 1832. Luego, se adhiere al Carmelo de Teresa. Pocos años permanece en él porque la situación socio-política se lo impide. Los que permanece están llenos de iniciativas, de fraternidad compartida… Después, se encuentra despojado de todo lo que más quiere. El claustro ensanchó mi corazón y encendió la llama de mi amor -nos confía-. Pero Palau no encuentra el centro de su vida.

En lugar de permanecer hundido por la dificultad reemprende el camino de la historia con el corazón abierto para servir, amar y esperar. En Barbastro recibió el presbiterado. Ayuda a las tareas parroquiales de su pueblo y se retira a la llamada Cueva del P. Palau en Aitona. Forma parte del grupo de misioneros que en aquella época -en Cataluña- tratan de reafirmar la fe de creyentes. Como la situación social es insostenible marcha hacia el exilio francés. Tiene 29 años. En Francia permanece once -los más importantes de su vida-. Allí vive en profunda comunión con la Iglesia de su tiempo. Dedica considerables espacios a la contemplación, mientras orienta y acoge a todo tipo de personas que, atraídos por su firme y coherente personalidad, quieren vivir el evangelio a su estilo.
Escribe en relación a esta etapa: Perdida la esperanza de morir en la lucha de mi pueblo, muy joven aún, al no poder soportar la llama del amor que me quemaba, decidí vivir solitario. Te llamé y no me respondiste, te busqué en el seno de las montañas, en medio de los bosques, sobre las cimas de las peñas solitarias ... y no te hallé. En las bellas mañanas de primavera, en las tardes quietas de verano, en las noches frías y heladas del invierno, dentro de las cuevas, sobre las cimas de las montañas, te busqué y no te encontré. ¿Dónde estabas?
Dejó Francia y se incardinó en el obispado de Barcelona, donde se dedicó a atender espiritualmente a los seminaristas de la diócesis, a formar en la fe a personas adultas comprometidas en el mundo laboral –entonces, al inicio de la industrialización-. Acompañó también los recién llegados de los barrios marginales. Mientras tanto, unos grupos de mujeres vivían el evangelio -en la diócesis de Lleida-orientadas por él.
La formación de adultos -llamada Escuela de la Virtud- se convierte en modelo de enseñanza catequética en la Iglesia de Barcelona. En poco tiempo, la escuela crece, se diversifica. Se convierte en cátedra de enseñanza superior. El impacto de la escuela se hizo sentir muy pronto en los medios culturales, cristianos, políticos y sociales. El P. Palau movilizó, en torno a esta obra, las fuerzas eclesiales de la ciudad, incluso la prensa. Tanto en Barcelona como en Madrid sabían, con antelación, el tema que se trataría y el trabajo que se realizaría en la Escuela. El éxito hace que su director piense en extender este tipo de catequesis a otras ciudades del Estado.
Los sectores anticlericales y revolucionarios de Barcelona se dan cuenta de que el P. Palau les está ganando terreno entre la clase proletaria. Movilizan la prensa sectaria y multiplican sátiras y calumnias contra la Escuela. La culpan de las huelgas laborales. Por fin, la autoridad militar la clausura y destierra a Palau. Es el año 1854. La misma suerte que él corre el obispo de la diócesis. Por otro lado, los grupos femeninos de Lleida quedan suprimidos: Tú me salvaste la vida porque me tenías preparado otro martirio, mil veces más cruel - afirma el P. Palau al dirigirse a la Iglesia -.
Llega a Ibiza, prisión del Estado, calumniado, perseguido y vigilado. Afronta la difícil situación, calla, ora y deja que pase el tiempo. Rehace su estilo vocacional: de la soledad al servicio apostólico y de éste al silencio contemplativo. Son coordenadas vocacionales. Los seis años de destierro, poco a poco, se convierten en un regalo de Dios. El P. Palau erige el santuario mariano de la isla, preside misiones que mejoran las costumbres de la población, lleva una vida sobria, de oración y de fraternidad y desde estos presupuestos acompaña a la gente sencilla que solicita su ayuda para el camino de la existencia. Hombre honesto y valiente, pide su libertad porque no hay motivos para vivir como un malhechor. Incluso escribe a la reina con este objetivo.
Más tarde, descubre el misterio de la Iglesia y se entrega totalmente a su servicio. Y como consecuencia de este descubrimiento da vida a su familia religiosa: hijas e hijos. Ellas / ellos llevarán su antorcha vocacional a través del tiempo y de las culturas. Ahora, son las carmelitas misioneras y las carmelitas misioneras teresianas. La Iglesia centrará su amor, sostendrá y armonizará su vida entera y será punto de convergencia que dará unidad a su itinerario espiritual y su actividad apostólica.
¡Amada Iglesia -anota Fco. Palau- estabas tan cerca de mí y yo no lo sabía! Estabas dentro de mí mismo y yo te buscaba tan lejos. ¿Por qué no te hiciste visible? Pasados cuarenta años en busca tuya, te encontré. Te encontré porque tú me saliste al encuentro, te encontré porque tú te diste a conocer.
 "llevarán su antorcha vocacional a través del tiempo y de las culturas"

Es un buen predicador y un valorado confesor. Recorre numerosas ciudades: Palma de Mallorca, Madrid, Barcelona, Ciudadela, el Alto Aragón. Hasta desde la corte piden su presencia. Preside novenas, misiones, predicaciones cuaresmales y otras jornadas de reflexión y oración.
La última etapa de su existencia la dedica a atender a los marginados. En Barcelona, acoge, en su domicilio, personas enfermas en el cuerpo y en el espíritu. Son trabajadores de la industria textil que no pueden soportar el exceso de trabajo ni la escasez de alimentación, higiene y afecto. Fco. Palau los acoge, los escucha y ora por ellos. Con sus colaboradores y con los enfermos da con sus huesos en la cárcel y allí permanece días que se le hacen años. Así demuestra su profundo amor a la Iglesia: Y ahora que te he encontrado, te amo -añade-. Tú lo sabes. Mi vida es lo menos que puedo ofrecerte en correspondencia a tu amor. La pasión del amor que me devora, encontrará en ti su pábilo porque eres tan bella como Dios ... Mi corazón ha sido creado para amarte. Aquí lo tienes. Es tuyo. Ya no es cosa mía sino propiedad tuya. Porque te amo, dispón de mi vida ... y de todo lo que soy y tengo.             
Es el fundador de los hermanos de la Enseñanza y de las hermanas terciarias de la Virgen del Carmen. Hoy son dos congregaciones: Carmelitas Misioneras y Carmelitas Misioneras Teresianas.
El último servicio de Palau es la atención a los apestados de Calasanz. Los cuidan sus hijas. Por ello él se hace presente para confortarlas.
Muere en Tarragona el 20 de marzo de 1872. Sus restos se encuentran en la capilla de la casa madre de las Carmelitas Misioneras Teresianas. Sus últimas palabras son una queja: ¡Dios mío!. ¡Me has cambiado la suerte! Había anhelado vivamente el martirio y muere rodeado de quienes le aman. Es ahora, con este paso, que ha vivido la realidad, tantas veces presentida: ¡Qué delicioso es el reposo en los brazos de una madre virgen tan transparente como es la Iglesia triunfante!.

El Papa, Juan Pablo II, lo declaró beato el 23 de abril de 1988. El día de su fiesta litúrgica es el día 7 de noviembre.

miércoles, 1 de marzo de 2017

Cuaresma es fuerte llamado a la conversión y apertura a los demás

El Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2017 lleva por título “La Palabra es un don. El otro es un don”.

El Santo Padre habla del pasaje sobre Lázaro y el rico; y señala que “la Cuaresma es el tiempo propicio para renovarse en el encuentro con Cristo vivo en su Palabra, en los sacramentos y en el prójimo. El Señor 'que en los cuarenta días que pasó en el desierto venció los engaños del Tentador' nos muestra el camino a seguir”.
A continuación, el texto completo del mensaje:



Queridos hermanos y hermanas:
La Cuaresma es un nuevo comienzo, un camino que nos lleva a un destino seguro: la Pascua de Resurrección, la victoria de Cristo sobre la muerte. Y en este tiempo recibimos siempre una fuerte llamada a la conversión: el cristiano está llamado a volver a Dios «de todo corazón» (Jl 2,12), a no contentarse con una vida mediocre, sino a crecer en la amistad con el Señor.
Jesús es el amigo fiel que nunca nos abandona, porque incluso cuando pecamos espera pacientemente que volvamos a él y, con esta espera, manifiesta su voluntad de perdonar (cf. Homilía, 8 enero 2016).
La Cuaresma es un tiempo propicio para intensificar la vida del espíritu a través de los medios santos que la Iglesia nos ofrece: el ayuno, la oración y la limosna. En la base de todo está la Palabra de Dios, que en este tiempo se nos invita a escuchar y a meditar con mayor frecuencia. En concreto, quisiera centrarme aquí en la parábola del hombre rico y el pobre Lázaro (cf. Lc 16,19- 31).
Dejémonos guiar por este relato tan significativo, que nos da la clave para entender cómo hemos de comportarnos para alcanzar la verdadera felicidad y la vida eterna, exhortándonos a una sincera conversión.

1. El otro es un don
La parábola comienza presentando a los dos personajes principales, pero el pobre es el que viene descrito con más detalle: él se encuentra en una situación desesperada y no tiene fuerza ni para levantarse, está echado a la puerta del rico y come las migajas que caen de su mesa, tiene llagas por todo el cuerpo y los perros vienen a lamérselas (cf. vv. 20-21). El cuadro es sombrío, y el hombre degradado y humillado.
La escena resulta aún más dramática si consideramos que el pobre se llama Lázaro: un nombre repleto de promesas, que significa literalmente «Dios ayuda». Este no es un personaje anónimo, tiene rasgos precisos y se presenta como alguien con una historia personal.
Mientras que para el rico es como si fuera invisible, para nosotros es alguien conocido y casi familiar, tiene un rostro; y, como tal, es un don, un tesoro de valor incalculable, un ser querido, amado, recordado por Dios, aunque su condición concreta sea la de un desecho humano (cf. Homilía, 8 enero 2016).
Lázaro nos enseña que el otro es un don. La justa relación con las personas consiste en reconocer con gratitud su valor. Incluso el pobre en la puerta del rico, no es una carga molesta, sino una llamada a convertirse y a cambiar de vida.
La primera invitación que nos hace esta parábola es la de abrir la puerta de nuestro corazón al otro, porque cada persona es un don, sea vecino nuestro o un pobre desconocido. La Cuaresma es un tiempo propicio para abrir la puerta a cualquier necesitado y reconocer en él o en ella el rostro de Cristo.
Cada uno de nosotros los encontramos en nuestro camino. Cada vida que encontramos es un don y merece acogida, respeto y amor. La Palabra de Dios nos ayuda a abrir los ojos para acoger la vida y amarla, sobre todo cuando es débil. Pero para hacer esto hay que tomar en serio también lo que el Evangelio nos revela acerca del hombre rico.

2.   El pecado nos ciega
La parábola es despiadada al mostrar las contradicciones en las que se encuentra el rico (cf. v. 19). Este personaje, al contrario que el pobre Lázaro, no tiene un nombre, se le califica sólo como «rico». Su opulencia se manifiesta en la ropa que viste, de un lujo exagerado.
La púrpura, en efecto, era muy valiosa, más que la plata y el oro, y por eso estaba reservada a las divinidades (cf. Jr 10,9) y a los reyes (cf. Jc 8,26). La tela era de un lino especial que contribuía a dar al aspecto un carácter casi sagrado.
Por tanto, la riqueza de este hombre es excesiva, también porque la exhibía de manera habitual todos los días: «Banqueteaba espléndidamente cada día» (v. 19). En él se vislumbra de forma patente la corrupción del pecado, que se realiza en tres momentos sucesivos: el amor al dinero, la vanidad y la soberbia (cf. Homilía, 20 septiembre 2013).
El apóstol Pablo dice que «la codicia es la raíz de todos los males» (1 Tm 6,10). Esta es la causa principal de la corrupción y fuente de envidias, pleitos y recelos.
El dinero puede llegar a dominarnos hasta convertirse en un ídolo tiránico (cf. Exh. ap. Evangelii gaudium, 55). En lugar de ser un instrumento a nuestro servicio para hacer el bien y ejercer la solidaridad con los demás, el dinero puede someternos, a nosotros y a todo el mundo,

jueves, 23 de febrero de 2017

El corazón perfecto (Cuento para pensar y reflexionar)

Un día un hombre joven se situó en el centro de un poblado y proclamó que él poseía el corazón más hermoso de toda la comarca. Una gran multitud se congregó a su alrededor y todos admiraron y confirmaron que su corazón era perfecto, pues no se observaban en él ni máculas ni rasguños. Sí, coincidieron todos que era el corazón más hermoso que hubieran visto. Al verse admirado el joven se sintió más orgulloso aún, y con mayor fervor aseguró poseer el corazón más hermoso de todo el vasto lugar .De pronto un anciano se acercó y dijo: "Perdona mi atrevimiento, pero, por qué dices eso, si tu corazón no es ni tan, aproximadamente, tan hermoso como el mío, o el de tantas otras personas?"

Sorprendidos la multitud y el joven miraron el corazón del viejo y vieron que, si bien latía vigorosamente, éste estaba cubierto de cicatrices y hasta había zonas donde faltaban trozos y éstos habían sido reemplazados por otros que no encastraban perfectamente en el lugar, pues se veían bordes y aristas irregulares en su derredor. Es más, había lugares con huecos, donde faltaban trozos profundos. La mirada de la gente se sobrecogió

domingo, 8 de enero de 2017

Baustismo del Señor

En este domingo damos por terminado el tiempo de la Navidad y comenzamos el tiempo litúrgico llamado “Tiempo Ordinario” o “Tiempo durante el año”. Así como el bautismo de Jesús significó el comienzo de su vida pública, así para nosotros este día señala en la liturgia el momento de comenzar a recorrer, junto a Jesús, el tiempo de su ministerio público en la Palestina dominada por los romanos, alrededor del año 30 de nuestra era.


La liturgia, nos invita una vez más a recordar nuestro bautismo. La verdad, que es el primer sacramento y por el cual accedemos a la Iglesia, pero quizás, sea del que somos menos conscientes y no sólo porque lo recibimos de niños. El bautismo de Jesús no es una anécdota más en su vida, en este momento está presente toda la Santísima Trinidad: el Padre que habla desde el cielo, el Espíritu Santo en forma de paloma, que se posa sobre el “predilecto”. Está claro, que es el elegido para una misión específica, y nosotros: ¿no debemos pensar que nuestro bautismo es un proceso que nos compromete a seguir al Hijo?
A partir del bautismo, de esta presentación en público, comienza Jesús sus obras y palabras, del mismo modo, nosotros al ser bautizados, somos elegidos para ser miembros de su pueblo y mensajeros del Evangelio. Bautizarse es recibir la fuerza del Espíritu, como dice Pedro en la segunda lectura de los Hechos de los Apóstoles: “Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios por la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo; porque Dios estaba con él”. Esa fuerza nos llevará a cumplir la primera lectura de Isaías: “Yo, el Señor, te he llamado con justicia. Para que abras los ojos a los ciegos, saques a los cautivos de la prisión y de la misma mazmorra a los que habitan en las tinieblas”.
Estar bautizado exige asumir una misión y una identidad, ésta no se puede adquirir cuando se es niño, por eso necesita un acompañamiento, durante las diversas etapas de la vida.
Oración de San Juan Pablo II (21 de marzo del 2000)
¡Gloria a ti, oh Padre, Dios de Abraham, Isaac y Jaco
Tú has enviado a tus siervos, los profetas
a proclamare tu palabra de amor fiel
y a llamar a tu pueblo al arrepentimiento.
A las orillas del Río Jordán,
Has suscitado a Juan el Bautista,
una voz que grita en el desierto,
enviado a toda la región del Jordán,
a preparar el camino del Señor,
a anunciar la venida de Cristo.

sábado, 24 de diciembre de 2016

DIA NOVENO (24 de diciembre)

NOCHE DE PAZ, NOCHE DE AMOR


La noche envuelve a Belén. María siente que el Niño está por llegar. El burrito que sirvió de cabalgadura en el viaje y los animales que hallaron en el pesebre les servirán, con su tibio aliento, para darle calor: José espera... de pronto el silencio se corta con el llanto de un Niño. El Salvador ha nacido. La promesa de los siglos llega a su cumplimiento.

El lugar se llena de alegría y corren los pastores a llevarle ofrendas y brindarle adoración. Coros de Ángeles que bajan del cielo cantan «Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad...» Y Dios se satisface de su obra concluída.

Propósito: Celebremos cristianamente la Navidad y brindemos nuestro amor a quienes carecen de todo y necesitan que le tendamos la mano.

Oración: Señor, recibe nuestra adoración; te abrimos nuestro corazón para que nazcas en él todos los días de nuestra vida.
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